Familia española revisando el aumento de la cuota hipotecaria tras la subida del Euríbor en 2026

El Euríbor vuelve a subir: qué significa para tu hipoteca y qué hacer si ya no llegas a la cuota

En Olcina Abogados llevamos más de diez años ayudando a familias y autónomos a salir de situaciones de deuda que parecían sin salida. Muchas de las consultas que nos llegan ahora empiezan igual: «la cuota de la hipoteca ha subido y no sé de dónde voy a sacar la diferencia». No es una sensación aislada. El Banco Central Europeo ha dado un giro que no se esperaba hace unos meses, y ese giro ya se ha trasladado a la letra pequeña de cientos de miles de hipotecas variables en España.

Si tu cuota ha subido en la última revisión, o si te preocupa lo que pueda pasar en la próxima, este artículo te explica qué hay detrás del movimiento y, sobre todo, qué opciones tienes si la subida te ha puesto en una situación que ya no puedes sostener.

Por qué ha vuelto a subir el Euríbor en 2026

El 11 de junio de 2026, el Banco Central Europeo subió sus tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,25%. La decisión revirtió la fase de estabilidad que se había mantenido desde abril, y el detonante fue el repunte del precio de la energía por la tensión en Oriente Próximo, que ha obligado al BCE a frenar la relajación monetaria que llevaba meses aplicando. El mercado da ahora una probabilidad cercana al 85% a una nueva subida en septiembre.

Ese giro se ha trasladado casi de inmediato al Euríbor a 12 meses, el índice que marca la revisión de la mayoría de hipotecas variables en España. Tras tres meses de descensos, el Euríbor cerró junio en el 2,798% y se mantiene en julio en el entorno del 2,78%-2,80%, con picos diarios que han llegado al 2,88%. Frente al 2,08% de hace un año, el repunte supera los 0,70 puntos porcentuales.

Traducido a la cuota real, esto es lo que representa para las hipotecas que se revisan estos meses:

Una hipoteca de 150.000 € a 25 años con diferencial Euríbor + 1% pasa de unos 717,50 € a 773,65 € al mes: 56 € más cada mes, unos 674 € más al año. En una de 175.000 € a 30 años con diferencial medio de 0,608%, el sobrecoste anual se mueve entre 830 € y 1.000 €. Y en una de 200.000 € a 30 años, el aumento ronda los 972 € al año.

El otro efecto, menos visible: el recurso al crédito para llegar a fin de mes

El encarecimiento de la hipoteca no llega solo. El Barómetro de Préstamos de Consumo de ASUFIN, publicado el 20 de julio de 2026, revela que la intención de las familias españolas de pedir un crédito en los próximos seis meses ha subido al 35,9%, el dato más alto desde 2020. Lo relevante no es solo la cifra, sino el motivo: más de un tercio de esas solicitudes responde a necesidad de liquidez inmediata o a refinanciar deudas previas, no a caprichos ni a viajes.

A eso se suma que ese crédito es caro: los préstamos a corto plazo se contratan en España a un tipo medio del 10,06%, frente al 6,93% de la media europea, y en las financieras no vinculadas al automóvil el tipo medio supera el 13,7% TAE. La Organización de Consumidores y Usuarios añade un dato que conviene no perder de vista: un 49% de los hogares tiene dificultades para pagar el dentista, un 45% para mantener el coche, un 40% para comprar carne o pescado y un 33% para pagar la calefacción.

Cuando ese recurso al crédito se convierte en tarjetas revolving o préstamos encadenados que ya no se pueden devolver, el problema deja de ser de liquidez puntual y pasa a ser de sobreendeudamiento estructural. Ya explicamos con detalle qué deudas de este tipo se pueden cancelar en nuestro artículo sobre qué deudas se cancelan con la Ley de Segunda Oportunidad.

Si ya no llegas a la cuota de la hipoteca: qué puedes hacer

Lo primero que hay que aclarar, porque genera mucha confusión, es que seguir pagando la hipoteca para conservar la vivienda no es un pago selectivo prohibido. Es una obligación con garantía real, y mantenerla al día —incluso mientras dejas de pagar otras deudas ordinarias— es perfectamente legítimo y, de hecho, es la vía para proteger tu casa si más adelante necesitas acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad.

Antes de llegar a ese punto, hay mecanismos bancarios que conviene agotar: el Código de Buenas Prácticas permite, en determinados supuestos, ampliar el plazo de amortización o pactar una carencia temporal sin penalización, y algunas entidades están reorientando hipotecas variables hacia modalidades fijas o mixtas para contener el impacto de esta subida. Son herramientas que hay que solicitar activamente; el banco no las ofrece de oficio.

Si, aun con esas medidas, el conjunto de tus deudas —hipoteca incluida o no— supera lo que puedes asumir con tus ingresos actuales, hay que valorar la Ley de Segunda Oportunidad. Lo explicamos con detalle en nuestro artículo sobre cómo cancelar tus deudas sin perder tu casa: en la mayoría de los casos, la vivienda habitual se puede conservar mientras se sigue pagando la hipoteca, exonerando el resto de deudas que ya no puedes sostener.

Morosidad en mínimos, pero con una grieta que no se ve en la media

Conviene entender el contexto completo, porque los titulares generales pueden llevar a engaño. La morosidad agregada de la banca española se sitúa en la primavera de 2026 entre el 2,54% y el 2,62%, los niveles más bajos desde el verano de 2008. El saldo total de créditos dudosos ha bajado a 32.363 millones de euros sobre un volumen total de crédito de 1,237 billones. En conjunto, el sistema financiero español está sólido.

Pero esa cifra agregada esconde una divergencia real. La morosidad de los establecimientos financieros de crédito —los que conceden préstamos al consumo fuera de la banca tradicional— se mantiene en el 5,05%, el doble que la media bancaria. Y el propio Banco de España, en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera de 2026, señala que el 54% de los hogares españoles mantiene algún tipo de deuda, y que en el quintil de menor renta —el 20% de las familias con menos ingresos—, aunque solo un 36% está endeudado, los gastos esenciales (deuda, alimentación, suministros y alquiler) absorben más del 70% de su renta disponible. Es precisamente ese segmento el que tiene menos margen para absorber, a la vez, la subida de la cuota hipotecaria y el encarecimiento de la cesta de la compra.

Este dato importa porque desmonta una idea extendida: que si la morosidad general está en mínimos, el problema de sobreendeudamiento no es real. Es real, pero está concentrado en los hogares que menos colchón tienen, y no siempre se refleja todavía en las estadísticas de impago porque muchas familias están tirando de crédito al consumo —más caro y menos regulado— para sostener la cuota hipotecaria antes de dejar de pagarla.

Esta es la razón por la que, en Olcina Abogados, cuando alguien nos consulta por la subida de su hipoteca, la primera pregunta no es solo cuánto ha subido la cuota, sino con qué la está sosteniendo: si ha recurrido a tarjetas de crédito, a préstamos rápidos o a refinanciaciones sucesivas para cubrir la diferencia, es muy probable que el problema real ya no sea la hipoteca en sí, sino la acumulación de deuda de consumo que se ha generado alrededor de ella. Y esa deuda de consumo, a diferencia de la hipoteca, sí es plenamente exonerable dentro de la Ley de Segunda Oportunidad.

Persona calculando el incremento de la cuota hipotecaria variable tras la subida de tipos del BCE

Un mercado hipotecario que también ha cambiado de perfil

El Barómetro de Hipotecas de ASUFIN aporta un dato adicional que conviene tener en cuenta si estás valorando comprar, cambiar de vivienda o renegociar tu préstamo: la contratación de hipotecas para segunda residencia o inversión ha caído del 56,2% en 2025 al 33,7% en 2026, mientras que la compra de primera vivienda habitual ha subido del 14,4% al 20,8%, y las operaciones de cambio de vivienda, subrogación o renegociación de condiciones se han disparado del 10,3% al 27,5%.

Ese último dato —el aumento de renegociaciones— es coherente con lo que estamos viendo: cada vez más familias están intentando activamente adaptar su hipoteca a la nueva realidad de tipos antes de que el problema se agrave, en lugar de esperar a que la cuota se vuelva insostenible. Es la actitud correcta, y es la misma lógica que aplicamos en Olcina Abogados cuando alguien nos consulta a tiempo: cuanto antes se ordene la situación, más opciones hay sobre la mesa.

Autónomos y pymes: el mismo giro, con menos margen para absorberlo

El endurecimiento no afecta solo a las familias. La Encuesta sobre el Acceso a la Financiación de las Empresas del Banco de España confirma que casi un tercio de las empresas españolas notificó una subida en el tipo de interés de sus préstamos durante el primer semestre de 2026, y un 34% considera que el contexto actual dificulta conseguir nueva financiación, 19 puntos más que en la medición anterior.

A la vez, un 71% de las empresas registra subidas en sus costes laborales y un 69% en los precios de la energía y los insumos. El resultado es que el crecimiento de las ventas se ha reducido al 10% —seis puntos menos que el trimestre anterior— y el saldo neto de beneficios de las pymes ha entrado en terreno negativo por primera vez desde principios de 2024. Como respuesta, las patronales empresariales han pactado con la banca una línea especial de financiación de 50.000 millones de euros para intentar sostener la liquidez del tejido productivo, con al menos un 75% reservado a pequeñas y medianas empresas.

Si eres autónomo y esta doble presión —menos ventas, crédito más caro— te ha llevado a acumular deudas que ya no puedes pagar, puedes revisar cuál de los tres procedimientos para cancelar tus deudas encaja con tu situación, o consultar directamente nuestro artículo sobre la Ley de Segunda Oportunidad para autónomos.

La subida de tipos no es un fracaso personal

Uno de los aspectos que más tranquiliza a quien llega a nuestro despacho por este motivo es entender que la subida de la cuota no responde a nada que hayan hecho mal: es una decisión de política monetaria que se ha trasladado a su hipoteca sin que hayan cambiado sus ingresos ni su forma de gestionar el dinero. La Ley de Segunda Oportunidad no exige que la insolvencia nazca de un error propio, exige buena fe en cómo se ha actuado desde que el problema apareció.

En Olcina Abogados analizamos cada caso de forma individual: cuánto ha subido tu cuota, qué otras deudas tienes, si es viable conservar la vivienda pagando solo la hipoteca y exonerando el resto, o si la situación requiere un planteamiento distinto. El error que vemos con más frecuencia es esperar a que la situación se agrave —dejando de pagar la hipoteca antes de haber ordenado el resto de la deuda— cuando actuar con tiempo suele dar más opciones, no menos.

Preguntas frecuentes

¿Va a seguir subiendo el Euríbor?

El mercado descuenta una pausa en la reunión de julio del BCE, pero asigna una probabilidad alta —en torno al 85%— a una nueva subida de 0,25 puntos en septiembre de 2026, tras la cual se esperaría una fase de estabilización. Son proyecciones, no garantías: conviene revisar la evolución del índice antes de cada revisión anual de tu hipoteca.

¿Seguir pagando la hipoteca mientras dejo de pagar otras deudas es pago selectivo?

No. Las obligaciones con garantía real —hipoteca y préstamo del vehículo— pueden y deben seguir pagándose si quieres conservar el bien, y hacerlo no compromete tu buena fe de cara a la Ley de Segunda Oportunidad. El pago selectivo prohibido es priorizar a un acreedor ordinario sin garantía frente a otros en igualdad de condiciones.

¿Puedo pasar mi hipoteca variable a fija ahora que ha subido el Euríbor?

Es una posibilidad que ofrecen algunas entidades mediante novación o subrogación, y conviene valorarla, aunque el tipo fijo de nueva contratación también ha subido este año. No es una decisión que dependa de nosotros como despacho especializado en LSO, pero sí forma parte de las medidas que recomendamos explorar antes de que la situación se agrave.

Mi empresa tiene problemas para renovar financiación por la subida de tipos. ¿Es esto motivo suficiente para el concurso de acreedores?

El endurecimiento del crédito puede ser el detonante, pero lo relevante legalmente es si la empresa se encuentra ya en insolvencia actual o inminente. Te lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre cuándo solicitar el concurso de acreedores.

He empezado a usar tarjetas de crédito para cubrir la diferencia de la hipoteca. ¿Eso perjudica mi caso si más adelante necesito la Ley de Segunda Oportunidad?

No, siempre que no lo hayas hecho ocultando que ya sabías que no podrías devolverlo. Usar una tarjeta para cubrir un desfase puntual de tesorería, dentro de tus posibilidades reales en ese momento, es una respuesta razonable a una subida de tipos que no dependía de ti. Lo que sí compromete la buena fe es seguir acumulando deuda de consumo cuando ya es evidente que no vas a poder devolverla: por eso conviene no esperar demasiado antes de pedir asesoramiento.